¿Transferir el riesgo o comprar un seguro?
Por: Óscar Orozco Guzmán
7/07/2021
Si alguna vez te ha llamado un agente de seguros para pedirte 1 hora de tu tiempo, es probable que hayan pasado por tu mente ideas como: ¡qué molesto!, no me interesa, no tengo tiempo o no me alcanza, sólo por poner algunos ejemplos. Esto es normal, sobre todo cuando se desconoce el beneficio que puede traerle a tu vida dedicarle 1 hora de tu tiempo a escuchar lo que tiene que decirte; y cuando digo “a tu vida” me refiero literalmente a un beneficio que puede mejorar toda tu vida.
Esta situación se debe, en gran parte, a que muchos agentes de seguros han perdido de vista el objetivo principal de un seguro que es transferir tus riesgos a una aseguradora. Pero ¿Qué es un riesgo y por qué es importante transferirlo? Digamos que en el mundo de los seguros, un riesgo es un evento desfavorable que necesariamente trae consigo un impacto económico negativo.
El tema es que por el simple hecho de estar vivos o de tener pertenencias, todos tenemos riesgos. Algunos de ellos pueden eliminarse, otros pueden disminuirse pero otros son inevitables. Si eres dueño de un auto y te preocupa que te lo roben, puedes optar por venderlo, de esa forma eliminas el riesgo, si te preocupa tu salud puedes comer saludablemente y ejercitarte con frecuencia pero eso sólo disminuirá el riesgo de que enfermes y si estás vivo inevitablemente llegará el día en que dejes este mundo, ese riesgo no puede eliminarse.
Ahora bien, es muy importante que tengas en cuenta que tú y sólo tú eres el dueño de esos riesgos, te pertenecen; así que como dueño tienes absoluta autoridad para decidir qué hacer con ellos, pero ten presente que como propietario del riesgo, también eres propietario de sus inherentes y negativas consecuencias económicas. Lo que decidas hacer con tus riesgos es decisión y responsabilidad tuya.
Existe una cuarta alternativa para tratar los riesgos y es transferírsela a alguien más para que no seas tú quién deba hacerse responsable de pagar sus consecuencias económicas, pero ¿Quién querría hacerse cargo de la tan incomoda obligación de pagar por ti? Afortunadamente existen las aseguradoras, ellas desean hacerse responsables de tantos riesgos como les sea posible conseguir, esto es así porque el riesgo de las personas es la materia prima con la que trabajan. El beneficio de las aseguradoras está en administrar esos riesgos con base en cálculos actuariales y estadísticos de manera tal que con el dinero de muchas personas se paguen los siniestros de pocas. Es por esta razón que las aseguradoras son sociedades “mutualistas”.
El asunto, es que las aseguradoras prefieren “comprar” riesgos a los que yo llamo “de buena calidad”. En otras palabras, riesgos que difícilmente se conviertan en siniestros, aquí es donde está la importancia de contar con un buen agente de seguros que te ayude a determinar el tamaño y el posible impacto de tus riesgos, en otras palabras, qué tan atractivos son tus riesgos desde el punto de vista de la aseguradora.
Ten presente que mientras tus riesgos sean más difíciles de convertirse en siniestros, serán más atractivos para las aseguradoras por lo que te darán mejores precios, más protección y mayores facilidades de pago; al contrario, si tu riesgo ya no es muy atractivo porque sea más probable que se materialice como un siniestro, la aseguradora te cobrará más, te brindará menos cobertura o hasta puede rechazar tu riesgo. Por esto es tan importante que una persona asegure sus riesgos cuando está sana, es joven o, en el caso del patrimonio, éste aún no haya sufrido algún percance.
Como puedes ver, una persona que desea eliminar el impacto económico inherente a sus riesgos buscará transferirlos a una aseguradora siempre y cuando el costo de esa transferencia lo justifique. Un buen agente de seguros te ayudará a determinar el tamaño de tu riesgo y lo comparará con la prima anual que tendrías que desembolsar para deshacerte de él. Si la relación costo/beneficio hace sentido para ti entonces lo recomendable será que transfieras ese riesgo. Por otra parte, si el análisis determina que tú puedes quedarte con el impacto económico de tus riesgos sin que afecte tus finanzas entonces tal vez desees conservar el riesgo. Aquí lo importante es que seas consciente de los riesgos que tienes, el tamaño de sus posibles impactos económicos y tomes, de manera consciente, la decisión de conservarlos o transferirlos.
Por último, te recomiendo que cuando un agente de seguros te llame, le dediques una hora de tu tiempo para hablar con él y verifiques si ese asesor quiere determinar el tamaño de tu riesgo y ayudarte a transferirlo o si solamente quiere venderte una póliza y que compares otras opciones que tengan coberturas iguales para que decidas cuál es la mejor opción para ti.
